El día en que todo cambió.
Nueve meses después, su familia la llevó de urgencia al hospital. Se agarró el vientre con orgullo y esperanza, convencida de que por fin había llegado el momento.
—Ya es hora —le dijo al médico, con una sonrisa que iluminaba su rostro cansado—, mi bebé está listo para conocer el mundo.
Pero mientras el médico la examinaba, su expresión cambió por completo. Llamó a otros especialistas y los murmullos comenzaron a llenar la habitación.
Cuando finalmente habló, sus palabras destrozaron la ilusión que ella había construido durante meses.