Por qué ducharse todos los días después de los 65 podría ser más perjudicial que beneficioso.

Por qué ducharse todos los días después de los 65 podría ser más perjudicial que beneficioso.

Durante décadas, ducharse a diario se ha considerado un símbolo de buena higiene. Mucha gente crece creyendo que lavarse todos los días es esencial para mantenerse limpio y sano. Sin embargo, después de los 65 años, este hábito arraigado puede dejar de ser tan beneficioso como se pensaba. De hecho, para muchos adultos mayores, ducharse a diario puede causar más daño que beneficio.

La piel que envejece es diferente

Con la edad, nuestra piel experimenta cambios naturales. Después de los 60, se vuelve más fina, seca y frágil. Las glándulas sebáceas producen menos sebo y la barrera protectora que impide la entrada de bacterias y mantiene la hidratación se debilita con el tiempo. Ducharse a diario, especialmente con agua tibia y jabón común, puede eliminar el poco sebo natural que queda.

Esto suele provocar sequedad, picazón, irritación e incluso pequeñas grietas que pasan desapercibidas. Estas diminutas lesiones cutáneas pueden convertirse en puntos de entrada para infecciones, que un cuerpo envejecido tiene más dificultades para combatir.

Lavarse con demasiada frecuencia altera la flora bacteriana beneficiosa.

Nuestra piel alberga miles de millones de bacterias beneficiosas que nos protegen de los gérmenes dañinos. El lavado diario, especialmente con jabones antibacterianos o muy perfumados, puede alterar este equilibrio. Cuando las bacterias beneficiosas se eliminan con demasiada frecuencia, la piel se vuelve más vulnerable a erupciones, infecciones por hongos e inflamación.

Los médicos reconocen ahora que una higiene excesiva puede debilitar las defensas naturales de la piel, especialmente en los adultos mayores.

Mayor riesgo de caídas y fatiga.

 

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